Un día soñé con un príncipe azul, pero al despertarme me di cuenta que solo era un sueño, nada más que un simple sueño.
Tal vez espere demasiado de la vida, pero hasta ahora solamente vi las cosas pasar lejos, por la vereda de enfrente y yo acá sentada en el cordón sin poder cruzarme a enfrentarlas. Trato de hacer mi mejor esfuerzo pero pareciera que ya nada tiene sentido, cada vez nuestros mundos están más separados y nuestros ideales más opuestos que nunca. El ponernos de acuerdo ya no está en nuestras vidas, el planificar juntos... bueno, eso nunca fue algo que hiciéramos seguido, la vida solo nos pasa por arriba y así nos quedamos esperando que ella haga lo suyo. Yo esperaba un crecimiento de tu parte, quizás no sea grande el mío pero sé que lo estoy intentando. Solo siento una gran decepción y me angustia pensar en qué será de ésta especie de relación sin nombre que hemos creado vos y yo.

No sé que pasará, seguramente voy a seguir esperando como lo vengo haciendo hace años. Seguramente mañana será otro día y mi mente se renueve con esperanzas de salir adelante.

No soy una mujer que reza seguido, de hecho casi nunca lo hago, pero voy a hacerlo esta noche para que me de una mano, que me tire una cuerda, una idea, algo.

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