Desnudando mi alma.
Mi loca cabecita no puede comprender porque las personas no pueden ser expresivas. Tengo la teoría de que cuando uno ama, lo demuestra. Lo demuestra de cualquier forma. Lo demuestra con actos, con gestos, inclusive lo demuestra con palabras. Cuando te veía, yo simplemente veía una cara perfecta. Amaba delinear con las yemas de mis dedos el camino de tus cejas y el brillito en tus ojos era algo que me podía quedar mirando largo rato sin aburrirme. Podría haber estado horas acariciando tu pelo, enredando mis dedos y peinándolo con paciencia y delicadeza, pero lo que de verdad me mataba era tu pecho. Me sentía en otro mundo cuando podía abrazarte y sentir tu pecho firme, hacer círculos con mis dedos, yendo y viniendo como si fuese paseando por un trigal, se sentía áspero y suave a la vez, quizás porque fueron pocas las veces que me dejaste sentirme de ese modo. Muchas veces pedía dentro mío que al acostarme me abrazaras sin que te lo pidiera y sin un motivo, como haber hecho el amo...