Desnudando mi alma.

Mi loca cabecita no puede comprender porque las personas no pueden ser expresivas.

Tengo la teoría de que cuando uno ama, lo demuestra.
Lo demuestra de cualquier forma.
Lo demuestra con actos, con gestos, inclusive lo demuestra con palabras.

Cuando te veía, yo simplemente veía una cara perfecta. Amaba delinear con las yemas de mis dedos el camino de tus cejas y el brillito en tus ojos era algo que me podía quedar mirando largo rato sin aburrirme. Podría haber estado horas acariciando tu pelo, enredando mis dedos y peinándolo con paciencia y delicadeza, pero lo que de verdad me mataba era tu pecho. Me sentía en otro mundo cuando podía abrazarte y sentir tu pecho firme, hacer círculos con mis dedos, yendo y viniendo como si fuese paseando por un trigal, se sentía áspero y suave a la vez, quizás porque fueron pocas las veces que me dejaste sentirme de ese modo.
Muchas veces pedía dentro mío que al acostarme me abrazaras sin que te lo pidiera y sin un motivo, como haber hecho el amor antes, pero nunca pasaba, siempre me quedaba esperando.

Tenía muchísimos sentimientos hacia vos. Podía imaginarme una vida al lado tuyo, una vida con hijos. Me podía ver embarazada esperando al fruto que entre los dos habíamos creado. Me veía en nuestra casa, jugando en familia y riéndonos como locos. Podía verte llegar del trabajo y esperarte con la comida preparada llamando a los chicos para cenar en familia. Ya te veía en la cabecera de la mesa esperando que sirva la comida.

Muchas veces te demostré cuanto te amaba. Muchas veces te traté como si fueses todo mi mundo y sintieras mi amor. Traté de ablandarte, creyendo que con el paso del tiempo podías ser más cariñoso y expresivo, no imaginé jamás que podría tener el efecto contrario. Vos alejándote más de mi y cuando querías acercarte, ya era tarde y me habías cambiado haciéndome parecida a vos.
Las veces que rechazaste mis besos o mis abrazos me hiciste ir a un lugar donde nunca pude ser yo misma. Las veces que me hiciste pensar que era una estúpida me hiciste creerlo en serio y creaste en mí a una mujer que no se animaba a nada y a todo le tenia miedo. Me sacaste la confianza.
Eras completamente especial para mí, no eras cualquier persona ni eras mi "hermano". Nunca te traté como una persona normal, fuiste mi prioridad por muchísimo tiempo, hasta hace pocos días.. Y siento que todo eso nunca fue recíproco.

No puedo decir que no te amo porque sería una mentira, es solo que como decía Oscar Wilde, "¿Cómo voy a ser feliz con alguien que me trata como a una persona normal?"



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Adiós Mishino!!

Adiós